Ashtanga Yoga: las ocho ramas del Yoga. Autor David Swenson

“Patanjali, autor de los Sutras del Yoga, describe los ocho componentes del Yoga como las ramas de un árbol. El mundo del Yoga, integrado por variedad de estilos y puntos de vista, puede compararse con un bosque repleto de variedad y color. En el bosque cada árbol tiene la misma meta: crecer hacia la luz. El método de un árbol no es mejor que el de otro. Cada especie tiene características propias que le permiten desarrollarse en todo su potencial. Aunque cada sistema de Yoga es único, todos comparten el mismo propósito: crecer hacia la iluminación.
Cuando se practica con constancia y consciencia, el árbol de ocho ramas descrito por Patanjali comienza a germinar y crecer. La práctica física es únicamente una de las formas de alimentarlo. Pattabhi Jois decía “99% práctica 1% teoría” He llegado a apreciar profundamente esta sencilla frase. Únicamente a través de la práctica podemos probar los frutos del árbol del Yoga. Sin ella simplemente estamos especulando o teorizando. Si queremos conocer las cualidades de una manzana, no podremos hacerlo dibujando diagramas o estudiándolas dentro de un frasco. Sin embargo, probando la fruta tendremos una experiencia inmediata de su esencia. Sus efectos nutricionales podrán absorberse y asimilarse mientras disfrutamos de sus características. Saborear el Ashtanga Yoga se logra únicamente mediante la práctica.
Las ocho ramas del Yoga se nutren gracias a una práctica regular. Reflexiones personales comienzan a manifestarse. Tomamos consciencia de lo que ponemos en nuestro cuerpo y cómo interactuamos con el mundo que nos rodea. Gracias a este tipo de introspección los Yamas (restricciones) y Niyamas (observancias) empiezan a desarrollarse. Las Asani (posturas) y el Pranayama (técnicas de respiración) crecen cuando el enfoque consciente en la respiración se aplica durante la ejecución de las posturas. Al mantener la mente enfocada en el sonido y calidad de la respiración, motivamos a los sentidos a llevar su atención hacia adentro y Pratyahara (interiorización de los sentidos) se comienza a manifestar. Conforme mejoramos nuestra habilidad de controlar los sentidos y dejar de distraernos durante la práctica, la sutil cualidad de la concentración comienza a profundizarse hasta llegar a Dharana (concentración) A partir de este momento, existen ocasiones durante las cuales la práctica va internamente un poco más allá y el desarrollo de concentración se refina mejorando nuestra habilidad de mantenernos enfocados y presentes. La práctica continúa creciendo hacia una profundísima experiencia meditativa conocida como Dhyana (contemplación) A partir de este estado se crea un grandioso potencial para explorar los más finos confines del Yoga conocidos como Samadhi (iliminación) y en donde se experimenta la esencia más pura de todo lo creado.
El desarrollo de las ocho ramas del Yoga no sucede en forma lineal. Ellas germinan en el momento propicio. No existe forma de apresurar el desarrollo del árbol. Se expandirá conforme nuestro entendimiento del Yoga se profundice y madure. La paciencia es una magnífica herramienta para asistirnos en nuestro viaje hacia el Ashtanga Yoga, el cual se manifiesta durante todas la facetas de la vida. El Ashtanga Yoga puede utilizarse como un método para mantenerse físicamente en forma o bien como una oportunidad para explorar los sutiles umbrales de la espiritualidad. Cualquiera que sea tu elección existe únicamente un camino para disfrutar sus beneficios: la práctica.”

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