La Dieta del Ashtanga Yoga, Kino MacGregor

“La conexión entre la práctica física y la transformación espiritual es una de las experiencias más místicas del Yoga.  Es difícil definir con exactitud cómo mente, cuerpo y alma se unen en cada respiración para producir momentos de cambio en nuestra vida, sin embargo, es algo experimentado por practicantes alrededor del mundo.

El alto nivel de dificultad del Ashtanga Yoga combinado con el ritmo de transición entre posturas tiende a aquietar la mente de forma dramática.  El silencioso espacio que se crea en el corazón después de años de práctica, usualmente abre la puerta a grandes cambios en nuestra vida.  Jois rara vez nos pidió cambiar algo en nuestra vida, por el contrario, el permitió que el Yoga hiciera su trabajo en forma individual y esperaba que cada estudiante le hiciera preguntas al respecto.   En lugar de un acercamiento rígido o dogmático respecto a los cambios que inevitablemente se desprenden de un estilo de vida centrado en el Yoga, Jois permitió que sus estudiantes avanzaran a su propio ritmo hacia una transformación total.

Durante mis numerosos viajes a India una de las preguntas más frecuentes siempre fue la alimentación.  En las sesiones de preguntas y respuestas, llamadas “Conferencia”, los nuevos estudiantes, quienes comenzaban a sentir los efectos purificadores del Yoga, le preguntaban a Jois qué debían comer.  Su respuesta siempre fue la misma: una dieta vegetariana y simple.  En India, donde el 80% de la población es vegetariana, esta transición tiende a ser más fácil.  Para muchos estudiantes, parte del efecto transformador del viaje a Mysore es la transición hacia una alimentación basada en derivados de plantas, lejos de la dieta occidental.

También me cuestioné mi alimentación cuando comencé a practicar regularmente Ashtanga Yoga.  Mi instructor de aquel entonces nunca mencionó nada al respecto.  Un día, luego de haber practicado con regularidad por cinco meses, en una sesión experimenté una particular sensación de sanación y, de repente, los alimentos que normalmente me gustaban comenzaron a sentirse artificiales, poco naturales y perjudiciales para mi salud.  Comencé a cuestionarme mi relación con la comida.  El Yoga me ayudó a sentir el trabajo interno de mi cuerpo y, de repente, era obvio que algunos alimentos me hacían sentir naturalmente flexible, abierta y calmada.   Mis elecciones hacia la alimentación cambiaron espontáneamente hacia opciones más saludables y balanceadas.

El Yoga no es sólo un ejercicio que demanda una cantidad adecuada de calorías, es una técnica de consciencia corporal que nos pide sentir nuestro cuerpo en cada nivel posible.  Es una experiencia de profunda comunicación con los más sutiles flujos de energía a través del cuerpo que promueve la necesidad de ingerir alimentos que nutran el alma en lugar de aquellos que dañan el cuerpo.  Te sentirás motivado a cambiar cuando tu práctica diaria de Yoga te ayude a percibir los efectos nocivos y poco saludables de una incorrecta alimentación.

El Poder Oculto de la Alimentación

El Ashtanga Yoga pide a sus practicantes ir profundo e identificarse con su Naturaleza Divina.  Las elecciones alimenticias tienen el poder de contribuir o bien de entorpecer este proceso de autodescubrimiento.  Si bien es cierto nada de lo que ingieras dañará la Divinidad que reside en ti, si podría terminar limitando tu experiencia de esa Divinidad, como consecuencia del bloqueo de los canales energéticos en tu cuerpo físico.   Aun cuando tu alimentación no te define a nivel más profundo, si define la forma en que, a nivel físico, te aproximas al mundo.  Tus elecciones alimenticias son una forma de comunicación con el mundo.  La práctica del Yoga nos motiva a elevar el nivel de consciencia respecto a todos los componentes que intervienen en la preparación de los alimentos.  Los practicantes de Yoga pueden llegar a pensar que comer es un acto sagrado de intimidad con el mundo exterior y, consecuentemente, cambiar todo su paradigma alimentario.

El balance y alegría que encontramos en la alimentación son una celebración de nuestra existencia.  Existe un poder oculto en nuestra relación con la comida, un estado socio-político latente en cada bocado que acaricia nuestros labios.  La alimentación que eliges cada día es un retrato de tu visión del mundo.  Cada vez que comes, dices sí a todo una forma de ser, alimentarse, vivir y sentir.   Paralelamente también le dices no a una experiencia del mundo aún mayor.  Alimentarse es una actividad que, cuando se honra apropiadamente, evoluciona hacia una celebración de nuestro más alto potencial de salud y bienestar.

Las enseñanzas del Ashtanga Yoga son claras respecto a un camino que conduce hacia un estado de paz duradera, siendo un largo y heroico camino que expande el curso de muchas vidas.  Nada de lo que consumas te llevará allí en un abrir y cerrar de ojos, sin embargo ciertas elecciones alimenticias pueden alivianar el viaje.  Una persona no es mejor yogui que otra porque una prefiera comer manzanas y la otra carne.  El Ashtanga Yoga nos enseña que todos somos parte del mismo mundo, creados de la misma sustancia divina, y todos compartimos el mismo corazón, humano y angelical.  Tu dieta y tu salud en general juegan un papel crucial en tu elección de seguir una vida espiritual.  Sin embargo, el factor más importante en determinar tu relación con la Divinidad es tu elección de respetarte a ti mismo, respetar la naturaleza, y estar en contacto con las fuerzas inefables que mantienen unida toda la creación.  Elegir una manzana o un corte de carne no es el punto medular.  Si eres una mala persona, con una dieta vegetariana, que practica asana y que no tienen ninguna consideración por lo Divino, realmente no eres un yogui en la tradición del Ashtanga Yoga.  Por otro lado, si eres una persona amable e indulgente, que transita por el camino espiritual y ocasionalmente consume carne, estás más cerca del corazón de la tradición.

Mediante el Yoga se desarrolla la sabiduría para discriminar y ver la realidad lo más claro posible, así, un practicante debe conocer el significado de la alimentación en nuestro mundo postmoderno.  Si practicas Yoga no puedes simplemente dar la espalda a las prácticas utilizadas en las granjas que producen el alimento que consumes.  Los practicantes de Yoga estamos creando un nuevo nicho de mercado, consumidores más conscientes, lo cual afecta la producción alimentaria mundial.  Es muy fácil y simplista decir que porque compramos en un mercado orgánico y comemos en restaurantes orgánicos estamos haciendo algo bueno por el mundo.  Las elecciones alimenticias también reflejan nuestras elecciones acerca de valores, principios y sabiduría.

Como practicantes de Yoga somos responsables por todo lo que consumamos, tanto a nivel personal por lo que sucede con nuestro cuerpo, como en el ámbito local, nacional y global por el efecto que esto tiene sobre la sociedad, la naturaleza y la cultura.  El Yoga nos pide ser honestos respecto a los sistemas que apoyamos y tomar consciencia por aquello en lo que creemos.  Conforme comiences a sentir mayor empatía por el mundo que te rodea, necesariamente tendrás una evolución de consciencia que te conectará con todos los seres sensibles. Nuestras costumbres alimenticias llegan a ser parte esencial de nuestra relación con el mundo.”

Tomado del libro El Poder del Ashtanga Yoga: Desarrollando una práctica que te traiga fortaleza, flexibilidad y paz interior.