Arando. Hacia una práctica diaria.

Iniciar y consolidar una práctica diaria es todo un reto.  ¿Qué hacer para llegar allí? Para cada quien es diferente; para algunos será poco a poco y con mucho esfuerzo, para otros bastará tomar la decisión de iniciar, y ¡listo!

Durante el proceso e incluso cuando ya estamos practicando diariamente, descubriremos que variedad de pensamientos, sentimientos y sensaciones nos acompañan, algunos mentales otros físicos.  Toparemos con días en los que naturalmente nos despertamos temprano y nos levantamos sin esfuerzo. Algunos días el cuerpo está flexible y liviano, otros rígido y pesado, habrá momentos en los que nos sentimos adoloridos, sin ganas de practicar, cansados, tristes, bravos, desmotivados y otros quizá eufóricos, deseosos de comernos el mundo a través de la práctica.  Cada práctica es como un amanecer, está llena de matices que la hacen única e irrepetible.

A través de la perseverancia, la constancia y la determinación iremos descubriendo los secretos ocultos detrás de esas sensaciones y fortaleciendo la convicción de que nuestra práctica de asana no depende de nuestro estado emocional, mental o físico.  Cada práctica nace en lo profundo de nuestro Ser y se manifiesta desde nuestro interior, no es una imposición externa.   El Yoga es mucho más que una práctica física,  devela ante nosotros miedos, patrones y máscaras con el propósito de que tomemos conciencia de ellos y trabajemos en dejar salir nuestra esencia más pura, el hermoso Ser que estamos llamados a ser, por eso cuando menos queremos practicar es cuando más lo necesitamos y cuando mejor nos sentimos al terminar.    Como bien lo dice Tara Fraser:   “El Yoga es esencialmente una práctica para el alma, trabajando a través del cuerpo.”

Aquello a lo que dedicamos el tiempo que nos sobra está destinado a fracasar.  Si querés que tu práctica se nutra, desarrolle y fortalezca, dedicarle tiempo es imperativo.  Cuando algo es importante para nosotros lo incluimos en nuestras prioridades, creamos espacio para ello y hacemos lo necesario para cuidarlo y verlo crecer.

Mediante estas palabras queremos contagiarte de entusiasmo y motivación, recordarte que no estás solo en este camino, que la ruta espiritual no es una línea recta, está llena de curvas y cuestas, unas más empinadas que otras. Habrá momentos de cansancio, vacío y soledad, pero aunque las decisiones y las experiencias tenemos que tomarlas y atravesarlas de forma personal, toparemos con compañeros de viaje, hermosos ángeles que, sin saberlo, compartirán con nosotros la sabiduría que han alimentado con cada paso.   Quienes llevan más tiempo recorriendo esta senda nos podrán servir de inspiración y guía; quienes vienen detrás o se devuelven nos recordarán la importancia de no olvidar nuestras raíces y agradecer la vereda transitada.

Todos enfrentamos épocas durante las cuales nos cuesta llegar al mat.  Les compartimos algunos tips que nos ayudan a superar esos momentos y continuar.   El Yoga es una forma de vida espiritual y, por tanto, propiciará momentos que retarán nuestra voluntad, entereza y fe, con el propósito de desarrollar todo nuestro potencial hasta conducirnos a una vida más consciente, plena, llena de bienestar, autorrealizaciones, servicio y paz interior.

Si estás iniciándote en la práctica estos consejos son para vos:

  1. Tené siempre presente tu Sankalpa, la intención primordial de práctica, esa gran razón que te atrajo hacia la alfombra y que te mantiene allí.
  2. Definí días y horas específicos para practicar y respetá ese horario.  La disciplina se desarrollará con mayor facilidad entre menos cambios realices.
  3. Practicamos con el estómago y la vejiga vacíos; esto además de ser más sano brinda mayor comodidad.  Ingerí tu última comida al menos dos horas antes de practicar.
  4. Previo al inicio de tu práctica observá cuáles factores podrían convertirse en distracciones: cabello, pulseras, anillos, accesorios en general. Una vez identificados, elimínalos.
  5. Recuerda que cada práctica es única y que lo más importante es la respiración.
  6. Aunque compartamos el espacio de práctica, la ejecución de las posturas es personal, no te compares.  Si bien respetamos aspectos básicos de alineación, la postura se manifiesta de forma única en cada persona.
  7. Soltá la idea errónea de que solo a vos te cuesta y que tu camino hacia el mat es el único que vuelve largo y tortuoso.  Sin excepción, a todos nos pasa. Sin esfuerzo no hay recompensa.
  8. Aceptate y valorate!  Tu cuerpo es un regalo precioso que tiene muchos secretos que develarte.  Date la oportunidad de que te sorprenda con todo su potencial.
  9. Lo que no se logró hoy tal vez se puede conseguir mañana.  Hacé de la perseverancia y la paciencia tus inseparables compañeros de viaje.
  10. Apoyate en tu comunidad, quizá alguien ya pasó por lo que atraviesas y esté dispuesto a compartirte su experiencia.
  11. Disfrutá y celebrá los pequeños logros. El Taj Mahal, reconocido por su perfección y belleza, no se contruyó en un día!

Si ya estás practicando seis veces por semana:

  1. Felicidades!!! Diste un gran paso, continúa así y respetá la hora de práctica.  Ser constante con los días y horas de práctica permite que la mente genere el hábito y cree la disciplina. Dentro de poco será el cuerpo el que naturalmente te pida practicar.
  2. Si practicás temprano en la mañana, levantate en cuanto suene el despertador, no lo pensés mucho, los “cinco minutos más” son enemigos de tu práctica.  Tomá un baño, desocupá intestinos y vejiga y al mat.
  3. Tomá consciencia de que a pesar de ejecutar la misma secuencia todos las mañanas, cada práctica es única.
  4. Aceptá, valorá, respetá y celebrá tu cuerpo.  Lo que no se logró hoy quizá se alcance mañana.  Agradecé lo que se cosechó hoy, ningún esfuerzo es en vano.
  5. Practicá por el gusto de hacerlo no por un resultado específico.
  6. Practicá a pesar de tu estado emocional, el cansancio y las lesiones.  Existen muchas formas de hacer las cosas y para eso está tu instructor.  Pregúntale!
  7. Dejá listas tus pertenencias desde la noche anterior de manera que durante la mañana no tengás que preocuparte por seleccionar ropa o preparar meriendas y almuerzo.
  8. Recordá que se practica con el estómago y la vejiga vacíos; si practicás en la madrugada cená liviano y temprano.  Identificá aquellos alimentos que te producen rigidez o pesadez y consumilos a otras horas, nunca como última comida del día.
  9. Respetá el día de descanso, lunas y los primeros tres días del período (en el caso de las mujeres)
  10. Aprovechá el día de descanso para aceitarte.
  11. Hidrátate muy bien durante el día.
  12. Celebra cada conquista, por pequeña que parezca.  Lo que se manifiesta externamente nace de un cambio interior.
  13. En los momentos de mayor resistencia y apatía recordá tu Sankalpa, esa intención primordial e inexplicable, que te trajo por primera vez hasta la alfombra y que te ha mantenido allí por todo este tiempo.  Confiá en tu vos interior, esa que susurra y que entre todas las demás voces se escucha suavemente decir “Practicá!” Hacele caso. Ella conoce el camino…

Categorías: Compartiendo el camino