Las olas o fluctuaciones mentales: aquello que distrae a nuestra mente

Según Patanjali, sabio que vivió entre los 500 y 200 AC y quien, mediante los Yoga Sutras, resumió la sabiduría del Yoga en 196 aforismos,  el Yoga es detener las fluctuaciones mentales, es calmas las olas que surgen en el lago de la mente pero ¿Cuáles son esas fluctuaciones? ¿De dónde surgen? ¿Cómo se superan?

Patanjali plantea la existencia de cinco tipos de fluctuaciones u olas mentales, algunas placenteras otras dolorosas:

  • Conocimiento correcto
  • Conocimiento incorrecto
  • Ilusión verbal
  • Sueño
  • Memoria

Previo a detallar cada una de ellas cabe preguntarse de dónde provienen, cómo surgen, qué las motiva y fortalece.

Cuando observamos las olas del mar vemos únicamente lo que sucede en la superficie, sin embargo, en el fondo también se presenta un movimiento de arena que, según la constancia de las corrientes eventualmente formará bancos de arena, algunos lo suficientemente importantes como para afectar la dirección de las corrientes.   Si se retoma la propuesta de que la mente es como un lago, los patrones, tendencias y comportamientos subconscientes e inconscientes serían esos bancos de arena, que en sánscrito se conocen como Samskaras.

Los Samskaras se presentan como consecuencia de la acción repetida y constante de las olas de pensamiento y éstos a su vez nos llevan a crear más pensamientos similares e inconscientemente nos llevan a situaciones que generan los mismos pensamientos y además los fortalecen.    Es un círculo vicioso cuya puerta de salida es tomar consciencia, responsabilizarse de ellos y trabajar en su modificación.  Es aquí donde conocer la clasificación de fluctuaciones mentales se torna importante. Permite identificarlas con mayor claridad y así enfocarse en su modificación.

Existen pensamientos y olas mentales que inicialmente se perciben como dolorosos pero que transcurrido un tiempo se convierten en puerta hacia una mayor libertad mental y conocimiento; por el contrario, otras experiencias vienen acompañadas de placer y disfrute pero al final generan apego, egoísmo, temor y sufrimiento.

La propuesta de Patanjali invita a distinguir entre estos dos tipos de pensamientos: placenteros y dolorosos y comenzar a trabajar en las fluctuaciones que nos producen dolor enfrentándolas, compasivamente, contra los pensamientos opuestos, por ejemplo ante pensamientos de ira, deseo e ilusión se crean, conscientemente, pensamientos de amor, generosidad y verdad.  Lo anterior porque consecuencia de la volatilidad mental no es posible controlar todas las olas mentales en un mismo momento.  Una vez controlados los pensamientos fuente de aflicción la mente entra en un estado de mayor serenidad el cual permite trabajar las oscilaciones que generan placidez, en busca de un estado de mayor quietud que permite al ser reconocer su verdadera naturaleza y su propio Ser.  Esta condición es conocida como estado de Yoga.

Expuesto la anterior, las olas mentales son:

  1. Conocimiento correcto: todo aquello que se experimenta por experiencia directa, lo que inferimos directamente siempre que nuestro razonamiento sea correcto o lo que se desprende de las escrituras sagradas (ya que sus verdades pueden ser verificadas por quien alcance un estado de supra-consciencia)
  2. Conocimiento incorrecto: aquel que no surge de la verdadera naturaleza del objeto o situación, como por ejemplo confundir una cuerda con una serpiente nos hará evitarla o tratar de matarla.
  3. Ilusión verbal: se presenta cuando las palabras no corresponden a la realidad. Sucede cuando se escucha a alguien hablar y consecuencia de ello se genera una idea errónea de su intención.
  4. Sueño: se entiende como una ola de vacío y no como la ausencia de fluctuaciones.
  5. Memoria: el recuerdo de situaciones pasadas se convierte en fuente de pensamientos asociados a dicha experiencia, sean éstos placenteros o no.

Patanjali sugiere que el aspirante al Yoga cuenta con dos herramientas para modificar y controlar las oscilaciones mentales: la práctica comprometida y el desapego.   Define práctica comprometida como el esfuerzo repetitivo en disciplinas que contribuyen al control de las olas mentales y que se establece firmemente cuando se realiza durante un largo período, sin interrupciones y con profunda devoción.   Puntualiza desapego como autodominio, liberarse del deseo por lo que se ve, se oye o desea.

El camino elegido presenta grandes y hermosos retos.  Indica Swami Prabhavananda que ningún fracaso temporal, por más duro que parezca, debe considerarse como una excusa para abandonar la senda que soporta nuestros pasos.  Aunque el resultado final no es la motivación de la práctica, en el camino espiritual ningún esfuerzo es en vano.

¡Adelante! Continúe con su práctica, obsérvese, observe sus pensamientos, conózcase un poquito más, sigua adelante y descubra, en el silencio y la serenidad de su interior, el Ser de infinitas posibilidades que es.

 

Rocío Hernández Sáenz, Directora

Centro de Yoga LungTa

 

Swami Prabhavananda, Cómo conocer a Dios. Los aforismos de Yoga de Patanjali. 2007. Sarada Ma Publishing

Bryant, Edwin F. The Yoga Sutras of Patanjali. 2001. North Point Press

Sri Swami Satchidananda. The Yoga Sutras of Patanjali. Third Printing 2014. Integral Yoga Publicacions

Bounchanud, Bernard. The essence of Yoga.  Reflexions on the Yoga Sutras of Patanjali. 2001. Sri Satguru Publications.


Categorías: Filosofía y Técnica