Los dos pájaros. Upanishads

“Hay dos pájaros en un mismo árbol. Uno, en una de las ramas más altas, el otro, más abajo. EL primero se encuentra perfectamente sereno, silencioso, majestuoso para todo, siempre. Es totalmente bienaventurado. El otro, en las ramas inferiores, come unas veces frutos dulces, otras, amargos. Por momentos, baila alegre. Por momentos, se siente miserable. Se regocija ahora y luego llora. A veces prueba una fruta extremadamente amarga y es presa del disgusto. Mira hacia lo alto y contempla al otro, el pájaro maravilloso de aúreo plumaje, siempre venturoso, Desea hacerse igual a él, pero enseguida se olvida, y nuevamente vuelve a comer frutas dulces y amargas. Nuevamente come una de aquellas más amargas y vuelve a sentirse miserable. Vuelve, entonces, a desear tornarse igual que el pájaro de allá arriba.

Gradualmente, va dejando de comer las frutas y va tornándose sereno y feliz como el otro. El pájaro de arriba es Dios o Brahman. El de abajo es Jiva o el alma individual que está comiendo los frutos de sus karmas (las consecuencias agradables y desagradables de sus previas acciones) es decir, placer y dolor, alcanzando altibajos en la batalla de la vida. Sube, para luego caer nuevamente, en la medida en que los sentidos lo arrastran hacia abajo. Gradualmente, consigue desarrollar vairagya (desapasionamiento) y viveka (discriminación) y volviéndose hacia Dios, practica meditación, para, finalmente, alcanzar la autorrealización (conocimiento de sí mismo) y sólo entonces disfruta la eterna bienaventuranza de Brahman. All about hinduism, pag. 178.

En verdad no son dos pájaros diferentes, sino uno sólo. El de abajo,, sin embargo, prisionero de la ilusión, desconoce que él y el otro son el mismo. Si consigue agudizar su discernimiento y al mismo tiempo desapegarse de las frutas, podrá vencer el permanente estrés resultante del incesante juego de opuestos: alegrías y tristezas, placeres y pesares. El ignorante pájaro de abajo es Ahamkara, nuestro falso ego personal, siempre entretenido con frutas amargar y dulces, a veces llorando, a veces sonriendo. Goza y sufre por no haberse dado cuento de su sustancial unidad – identidad con el venturoso pájaro de arriba, que él envidia. Su liberación resultará, por un lado, de la desidentificación con lo irreal, y la simultánea identificación con lo Real, y por otro, depende de desapegarse de las frutas amargas y dulces. Esta es una forma más de explicar el Jñana Yoga, el camino de la sabiduría.”

Hermógenes. Iniciación al Yoga


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